1 Tesalonicenses 4:16-17
"Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."
El mundo avanza hacia un desenlace profético, mientras gobiernos y sistemas, consciente o inconscientemente,
se alinean para la gran Tribulación. Ante esto, como iglesia de Cristo, no solo debemos prepararnos, sino vivir
ya listas para Su venida.
La parábola de las diez vírgenes nos enseña una lección crucial: todas se durmieron, pero solo cinco tenían
aceite suficiente para mantener encendidas sus lámparas. Este aceite simboliza la llenura del Espíritu Santo,
y cada una debe buscarlo por sí misma. Nadie puede llenarse con el aceite de otro.
El enemigo no descansa; ataca con todas sus fuerzas para debilitarnos, quitarnos la fe, y apagar nuestro
deseo de buscar a Dios y servirle. Por eso, este es un tiempo de esforzarnos y ser valientes,
como Dios le dijo a Josué. No podemos dejarnos llevar por nuestros sentimientos o desánimos.
Mateo 11:12 nos recuerda:
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan."
Levanta tu escudo de la fe, como nos enseña Efesios 6:16-17:
"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno."
Fortalécete en el Señor, busca su presencia y mantén tu lámpara encendida. Este es el tiempo de estar alerta
y vivir en la plenitud de Su Espíritu.
¡Dios te bendiga!
Tu amiga, Loren.

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